Jesús Alonso Gándara Mireles se destaca por su trabajo de investigación en torno a la leucemia infantil
Por sus aportaciones para mejorar el tratamiento a niños con leucemia linfoblástica aguda, el trabajo del doctor Jesús Alonso Gándara Mireles, científico del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR) Unidad Durango, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), trascendió fronteras al recibir dos reconocimientos internacionales durante el 58th Congress of the International Society of Paediatric Oncology (SIOP 2026), celebrado en San Antonio, Texas, del 15 al 18 de septiembre.
La Sociedad Internacional de Oncología Pediátrica y la Sociedad Americana de Oncología Pediátrica distinguieron al investigador politécnico el 15 de septiembre con el SIOP Young Investigator Award 2026, por los avances en la mejora del tratamiento de pacientes pediátricos con leucemia linfoblástica aguda. El reconocimiento adquirió especial relevancia al destacar entre los más de 3 mil investigadores que participaron con trabajos en el congreso.
También el 15 de septiembre fue galardonado con el Young SIOP Network Leadership Assembly Award 2026, que reconoce el liderazgo y contribuciones de jóvenes investigadores en oncología pediátrica a la comunidad internacional.
El doctor Gándara Mireles destacó que, más allá del reconocimiento, el premio abrió nuevas puertas, ya que, durante el congreso, un médico del Children’s National Hospital, de Washington DC, mostró interés en conocer los resultados obtenidos en México y aplicarlo en su institución. Para el investigador, este acercamiento refleja uno de los propósitos de la ciencia que es trascender fronteras y beneficiar a los pacientes.
Expresó su beneplácito por ser el primer mexicano en obtener este reconocimiento y el cuarto latinoamericano en los 58 años de historia de la sociedad.
Su siguiente reto será buscar su uso en más entidades de México, porque, informó, la estrategia ya se realiza en el Instituto Materno Infantil del Estado de México, en Toluca; en el Instituto Nacional de Pediatría y próximamente se extenderá a un hospital de Chiapas. “Lo que sigue es que la investigación pueda implementarse paulatinamente en el país, pero que además pueda extenderse a otros lugares del mundo”, señaló.
A sus 33 años y con cinco años en el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), donde actualmente tiene nivel I, el joven experto atribuye sus avances a la constancia, disciplina y objetivos claros. Sin embargo, su mayor incentivo no es el premio, sino comprobar que la investigación puede traducirse en beneficios reales. “Mi meta final es optimizar los tratamientos contra el cáncer infantil, aumentar su eficacia, reducir sus efectos tóxicos y contribuir a que ningún niño tenga que morir por esta enfermedad”, aseguró.
Señaló que cada paciente responde distinto a los medicamentos. En oncología pediátrica, conocer esas diferencias permite equilibrar eficacia y efectos secundarios; por ello, la medicina personalizada abre nuevas rutas para tratamientos más precisos contra el cáncer infantil.
En esta dirección trabaja el doctor Gándara Mireles, quien mediante su investigación busca transformar la forma en que se administran algunos medicamentos, particularmente en menores de 18 años con leucemia linfoblástica aguda.
Su propuesta parte de la premisa de que la dosis de un medicamento no necesariamente debe ser igual para todos, ya que el organismo de cada paciente procesa los fármacos de manera diferente debido a sus características genéticas y biológicas, diferencias que pueden influir, tanto en la eficacia del tratamiento, como en la aparición de efectos adversos.
Para estudiar estas variaciones, el científico politécnico combina la farmacogenética y la farmacocinética clínica. La primera permite analizar cómo las características genéticas pueden modificar la respuesta a los medicamentos, mientras que la segunda estudia cómo el organismo absorbe, distribuye, transforma y elimina los fármacos.
El aporte innovador de esta investigación está en integrar análisis genéticos, monitoreo terapéutico de medicamentos y modelos farmacocinéticos para ajustar las dosis de manera individual. Con ello, la investigación apunta hacia tratamientos más precisos, diseñados a partir de las características particulares de cada paciente.
Esta vigilancia cobra especial importancia en la quimioterapia, debido a que la combinación de distintos fármacos puede ocasionar daños tóxicos en diversos órganos a mediano y largo plazo, aun cuando estos efectos no se manifiesten de inmediato.