La Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional (OSIPN) estrenó una pieza inspirada en la obra del general Lázaro Cárdenas del Río
La Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional (OSIPN) celebró el “Día del Politécnico” conmemorando el natalicio del fundador de las aulas guinda y blanco, el expresidente de México Lázaro Cárdenas del Río, con un extraordinario concierto que incluyó el estreno de la obra Fanfarria Politécnica: Tres viajes para orquesta sinfónica, escrita por Ulises Gómez Pinzón, violista e integrante de la orquesta.
Acompañados por el Cuarteto de Cuerdas del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), la orquesta bajo la dirección artística del maestro Vladimir Sagaydo deleitó la noche del jueves a los asistentes con la pieza Concierto para cuartero de cuerdas y orquesta, Op. 131, del alemán Louis Spohr (compuesta en 1847), así como con Cuadros de una exposición, del compositor ruso Modest Mussorgski.
La OSIPN también hizo gala de su talento con la ejecución de obras clásicas del siglo XIX ante comunidad politécnica y público en general que se dieron cita en Zacatenco, en el auditorio “Ing. Alejo Peralta” del Centro Cultural “Jaime Torres Bodet”, el espacio cultural más importante y emblemático del Instituto, que ha sido testigo de innumerables eventos y, en esta ocasión, de la celebración del natalicio del general y expresidente de México, Lázaro Cárdenas del Río.
El evento inició con la Fanfarria Politécnica, melodía festiva que evoca los colores guinda y blanco con el tradicional ¡Huélum!, seguida del estreno de Tres viajes para orquesta sinfónica, pieza musical que de acuerdo al autor está inspirada en la obra del general Cárdenas del Río, con la visión que tuvo de acercar la educación a los sectores más desprotegidos en un país naciente que requería de técnicos calificados que coadyuvaran al desarrollo nacional de la época.
El concierto concluyó con la interpretación del Mambo del Politécnico y con el grito del ¡Huélum! que animó a los asistentes a ponerse de pie para aplaudir el extraordinario espectáculo.