CIENCIA Y TECNOLOGÍA

“Hay que decirles a las jóvenes que sí pueden; somos la mitad del mundo y tenemos mucho que aportar”: Ma. Isabel Salazar Sánchez

Reportera: Claudia Villalobos / Fotógrafos: Israel Vera y Jorge Aguilar - 03 / 03 / 2026
“Hay que decirles a las jóvenes que sí pueden; somos la mitad del mundo y tenemos mucho que aportar”: Ma. Isabel Salazar Sánchez

La responsable del Laboratorio Nacional de Vacunología pide apoyarse entre mujeres

Desde pequeña, Ma. Isabel Salazar Sánchez fue inquieta; rodeada de naturaleza y preguntas sin respuesta creció en Nopaltepec, Estado de México, donde el cielo estrellado y los paisajes abiertos despertaron su interés por comprender el mundo. Su curiosidad era tan persistente que recuerda que no había día sin interrogantes y soñaba con ser “científica” sin saber exactamente lo que significaba, pero encontró en la observación y en la lectura una forma de explorar los misterios que la rodeaban.

Con el tiempo, su gusto inicial por la astronomía se transformó en una vocación por el universo microscópico y estudió Químico Bacteriólogo Parasitólogo en la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB); después cursó la Maestría en Genética y Biología Molecular en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) y el Doctorado en Ciencias con especialidad en Virología y Biología de Vectores en Colorado State University, donde descubrió su pasión por los virus.

Hoy, la doctora Salazar Sánchez es un referente en virología, inmunopatogénesis y en el desarrollo de vacunas. Como responsable del Laboratorio Nacional de Vacunología y Virus Tropicales (LNVyVT) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) ha fortalecido la infraestructura científica para el estudio de virus emergentes y el desarrollo de estrategias vacunales; además, forma nuevas generaciones, divulga ciencia y promueve vocaciones STEM entre niñas y jóvenes con un firme compromiso social.

• ¿Recuerda cuáles fueron sus primeros pensamientos hacia la ciencia?

Desde niña siempre tuve curiosidad. Yo decía que quería ser “científica” pensando que eso era una carrera. Me intrigaba la naturaleza, quería saber por qué sucedían las cosas y leía lo poco que tenía a la mano, porque no había biblioteca pública, lo cual marcó mucho mi camino. Soy originaria de Nopaltepec, Estado de México, muy cerca de los límites con Hidalgo y el contacto con la naturaleza incrementó la vocación que ya traía dentro.

• ¿Cómo fue el paso de la astronomía a los virus?

Fue curioso, primero decidí estudiar laboratorista clínico por cercanía y ahí conocí a la profesora Maricruz Olvera Villegas, que me marcó profundamente, porque le hacía muchas preguntas y para todo tenía una explicación. Entonces pensé: “yo quiero ser como ella”. Así llegué a la microbiología y fue hasta el doctorado cuando me reencontré con los virus y decidí que quería dedicar toda mi vida profesional a su estudio.

• ¿De niña se imaginaba como científica en un laboratorio?

Me imaginaba aprendiendo siempre, quizá en un observatorio o en otro país. Y eso sigue siendo cierto, porque cada proyecto me obliga a aprender algo nuevo, no se acaba la exploración, ni la fascinación por conocer gente y campos distintos.

• ¿Cuál es su principal línea de investigación?

La inmunopatogénesis de las infecciones virales, es decir, cómo el sistema inmune genera daño durante una infección, y el estudio de los vectores, como los mosquitos transmisores; recientemente también incursioné en la vacunología.

• ¿Cómo surgió el Laboratorio Nacional de Vacunología y Virus Tropicales?

En la pandemia se evidenció que no contábamos con infraestructura especializada para trabajar con virus emergentes y se necesitaba biocontención, un insectario y capacidad para desarrollar vacunas. Fue un proyecto impulsado por el Estado y financiado por el entonces Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt). Con esta infraestructura hemos abierto brecha con responsabilidad y humildad.

Es una gran satisfacción. Tenemos un equipo operativo con responsables de bioseguridad, calidad, de laboratorio y con jóvenes comprometidos, muchos de ellos trabajan largas horas con entusiasmo por explorar un campo nuevo.

• ¿Ha cambiado el papel de la mujer en la ciencia?

Sí, gracias a políticas públicas y al trabajo de mujeres que abrieron camino antes. Pero necesitamos decirles a las jóvenes que sí pueden, porque somos la mitad del mundo y tenemos mucho que aportar.

En el laboratorio tenemos paridad de hombres y mujeres y hay varias estudiantes que son mamás, lo cual es un ejemplo de que la maternidad y la ciencia pueden caminar juntas. Actualmente, tres de ellas (dos de doctorado y una de maestría) demuestran cada día que es posible combinar su labor como mujeres con su formación científica. Su desempeño refleja talento, compromiso y una trayectoria que se fortalece con cada paso.

“Hay que decirles a las jóvenes que sí pueden; somos la mitad del mundo y tenemos mucho que aportar”: Ma. Isabel Salazar Sánchez
“Hay que decirles a las jóvenes que sí pueden; somos la mitad del mundo y tenemos mucho que aportar”: Ma. Isabel Salazar Sánchez

• ¿Cómo vive esta etapa de su carrera?

Más que pensar en un nivel científico, me interesa integrar investigación, formación de recursos humanos y divulgación. El quehacer científico se vuelve más humano cuando se trasmite a las nuevas generaciones. Tengo algunos reconocimientos por mi trayectoria, pero el mayor de ellos es ser portavoz institucional en temas de virus y salud pública.

Tengo dos libros: Microbios: un universo invisible, seleccionado por la SEP para bibliotecas escolares, y El coronavirus que detuvo al mundo. Son textos para jóvenes porque creo que las mejores semillas de la ciencia se siembran en las primeras etapas de la vida.

• ¿Qué representa para usted participar en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia?

Una gratificación inmediata. Cuando hablo con jóvenes, la luz que veo en sus rostros me renueva las ganas de seguir. El consejo para las niñas y jóvenes que quieren estudiar una carrera científica es que no se detengan, que es posible, que nuestras instituciones son nobles y que debemos apoyarnos entre mujeres.

Como investigadora Nivel II del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) he asumido con orgullo el papel de guía de nuevas generaciones de científicas y científicos. Disfruto ver cómo el conocimiento transforma sus vidas y amplía su manera de mirar el mundo. Por ello, invito a las mujeres a creer en sí mismas, a no temerle a los retos y a convertir cada tropiezo en una oportunidad de crecimiento, afrontando con valentía y determinación cualquier adversidad.

• Soñó con un laboratorio de contención y hoy existe ¿cuál es su sentir?

Hace poco encontré proyectos que escribí hace diez años y que hoy estoy realizando. Me di cuenta de que la vida te va dando lo que sueñas a su tiempo.

Vivo con orgullo y responsabilidad mi labor científica en el laboratorio. Nunca imaginé que mi regreso al Politécnico estaría lleno de tantas sorpresas y regalos inesperados. No lo experimento por el reconocimiento público, sino como esas satisfacciones íntimas que se disfrutan en silencio y le dan un sentido profundo a lo vivido.

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