La recién egresada de la ESIA Tecamachalco, realizó un proyecto que ha inspirado a muchas estudiantes de arquitectura
Descendiente de las culturas Maya y Zapoteca (por sus padres originarios de Comalcalco, Tabasco, y Juchitán, Oaxaca), con una mirada llena de ilusiones por cumplir y el orgullo que representa ser una destacada egresada politécnica, Beu Shaibah Velázquez Valenzuela se ha convertido en una líder en su escuela, al destinar parte de sus esfuerzos a abrir camino a las nuevas generaciones de politécnicas que buscan ascender en áreas del conocimiento que históricamente habían sido dominadas por los hombres.
La exalumna de la Escuela Superior de Ingeniería y Arquitectura (ESIA), Unidad Tecamachalco, ganadora del 2º Concurso de Proyectos Sostenibles Cumbre Imagen 2025, afirma que todavía hay un estigma muy grande que hay que romper; pide no olvidar a las mujeres que se han abierto camino en la ciencia.
Esta talentosa politécnica, junto con varias de sus compañeras, se inspiró en la realidad que vive su abuelo, un agricultor de 84 años quien cultiva cacao en su querido Comalcalco, para desarrollar un proyecto integral de alto impacto social que busca atender la problemática que enfrentan las familias que viven de este cultivo, con investigación científica y tecnología, y mediante la preservación de los aspectos culturales, ambientales y económicos de estas plantaciones que tienen raíces ancestrales en la cultura Maya.
Beu Shaibah, cuyo nombre en lengua zapoteca significa “entre la Luna y el cielo”, estudió la carrera de Ingeniero Arquitecto y al incorporarse al sector laboral descubrió que ahí todavía hay un cierto rechazo y exclusión hacia las mujeres, hecho que la motiva a seguirse superando para abatir el estigma que lacera las oportunidades de desarrollo de las mujeres arquitectas.
¿Cómo fue tu primer acercamiento al Poli; hubo algún familiar que te motivó?
Creo que fue por suerte. En mi familia todas son de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y a mí la escuela que me quedaba cerca era “la Willy” (Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) 11 “Wilfrido Massieu”). Desde la secundaria tuve un taller de diseño arquitectónico, entonces creo que ya iba encaminada hacia la ingeniería y la arquitectura.
¿Qué reconocimiento destaca en tu trayectoria?
Mi proyecto de titulación ganó el 2º Concurso de Proyectos Sostenibles Cumbre Imagen 2025. Como parte de esta competencia se realizó el programa “Zona de Pitch” (tipo reality show), donde representé al IPN y participaron otras ocho escuelas, en su mayoría privadas. Se presentaron proyectos de sustentabilidad y con mi equipo quedamos en primer lugar. Era como una especie de “Shark Tank” porque teníamos que presentar en vivo nuestro proyecto y contestar preguntas.
Los jueces lo tomaron muy bien; nos dijeron que nuestro proyecto era el más completo. Buscamos solucionar la problemática de un municipio que se llama Balancán (Tabasco); integramos los aspectos social, cultural, tecnológico, económico, ambiental y de protección de la fauna. Al proyecto lo llamamos: Ka Kaú Taan (voz del cacao en maya) “Invernaderos Sustentables para Árboles de Cacao”.
¿Cómo se inspiraron para ese título?
Al investigar nos dimos cuenta que había un problema social, en cuestión de que se estaba dejando de lado la producción, porque ya los jóvenes no se querían integrar al cultivo del cacao. Sentían que en lugar de progresar era como una carga. Entonces queremos construir un edificio de investigación que los impulse, que vean que la agricultura va de la mano con la investigación científica y lo tecnológico. Y que además es importante preservar las tradiciones.
Por eso dentro de los invernaderos tenemos un sistema agroforestal que data desde los mayas, el cual sirve como cultivos combinados con árboles frutales. Es como darles un paraguas a los árboles de cacao, porque no pueden recibir luz directa. Visitamos un cacaotal que es de mi abuelito, que se llama Aníbal Valenzuela Madrigal, quien es agricultor y todavía sigue cultivando a sus 84 años. En este proyecto quise combinar las tradiciones, mi familia y eso fue lo que resultó.
¿El objetivo es darle el mensaje a los jóvenes de que la agricultura y el cacao generan beneficios económicos?
Sí, porque el cacao es un símbolo cultural de México. Hay muchos platillos que se hacen con este producto. Pero no vemos la problemática, porque alrededor de 13 mil toneladas se perdieron el año pasado por el cambio climático. Entonces si no tratamos de solucionar ese problema, lo vamos a perder.
¿Qué representa para ti el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia?
Es muy importante por la deuda histórica. Por muchos años se ha silenciado a las mujeres y son pocas las que han destacado en la ciencia. Es importante para nuestra generación seguir el camino de esas mujeres científicas y tenerlas en la memoria para seguir avanzando.
¿Recordar a esas mujeres que han abierto camino para que ustedes puedan seguir?
A mí me han tocado todavía salones con sólo cuatro mujeres y a pesar de eso salimos adelante. En el ambiente de la ingeniería y la arquitectura siempre llegas y son varones. También es muy complicado encontrar un trabajo como ingeniera arquitecta; aunque tengamos más preparación, diplomados y estudiemos más, contratan mejor a un hombre, porque luego dicen que los albañiles no nos van a hacer caso. Todavía hay un estigma muy grande que hay que romper.
¿Alguna anécdota que nos puedas compartir?
En el concurso no esperaba mucho apoyo; no creía que mi proyecto fuera merecedor. Entonces toda la comunidad del IPN empezó a votar por él. Me llegaron muchos mensajes de apoyo y hasta la fecha hay muchas niñas de mi escuela que me mandan mensajes para preguntarme cómo le hice, qué materias cursé o el taller terminal que elegí. También dicen que están muy orgullosas de mí. Entonces para mí eso es muy importante. Siento que las ayudo a cambiar sus vidas.
Cuando empecé mi proyecto mi mamá me dijo que le echara muchas ganas porque no iba a ser fácil. Fue cierto, las circunstancias que me tocaron no fueron sencillas, pero como me lo dijo: “En la vida a veces es muy complicado, pero con esfuerzo se puede seguir adelante”.