Su alma mater es la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) donde se especializó en el estudio del metabolismo celular del glioblastoma.
Rodeada de microscopios, cultivos celulares y convencida de que la ciencia debe dialogar con la sociedad, Montserrat Vázquez Bautista, originaria de la Ciudad de México, hermana mayor de tres y primera en su familia en elegir la ciencia como vocación, ha tejido un camino donde convergen la investigación biomédica y la divulgación científica, convirtiendo su historia en un ejemplo vivo de inspiración y transformación para quienes sueñan con cambiar el mundo mediante el conocimiento.
Desde la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), se enfoca al estudio del metabolismo celular del glioblastoma –uno de los tumores cerebrales más agresivos– y evalúa compuestos sintéticos con potencial terapéutico. Sus hallazgos han cruzado fronteras mediante publicaciones en revistas nacionales e internacionales, con lo cual ha llevado su trabajo al diálogo científico y ha contribuido al avance del conocimiento.
Además, la estudiante del Doctorado en Ciencias en Biomedicina y Biotecnología Molecular siembra la curiosidad científica en las nuevas generaciones. A través de ferias científicas y un grupo independiente comparte el conocimiento con niñas, niños y jóvenes, demostrando que la ciencia no sólo se investiga, también se comunica y se vive. Su trabajo permite unir la investigación y divulgación para transformar realidades y despertar vocaciones para que más mujeres sueñen con un futuro en la ciencia. Para Vázquez Bautista es importante difundir su investigación porque para ella no tiene sentido hacer ciencia si no se transmite.
Montserrat, cuéntanos un poco sobre tu historia personal.
Tengo dos hermanas menores. Creo que ver que alguien cercano puede estudiar una carrera científica les hace pensar que ellas también pueden lograrlo y esto te compromete más contigo misma, porque sabes que tus decisiones impactan a otros.
Cuando eras niña, ¿a qué te gustaba jugar? Muchas veces el juego revela las vocaciones.
Me gustaba mucho explorar. Encontrar cosas, buscar objetos perdidos, salir a descubrir. Me gustaban los juegos tradicionales, pero me encantaba ver en la televisión programas relacionados con la naturaleza y la ciencia que despertaban en mí las ganas de explorar y entender el mundo. Desde pequeña me llamaban la atención los temas científicos.
Hoy esa curiosidad se traduce en investigación biomédica. ¿En qué consiste tu trabajo actual?
Tuve oportunidad de ingresar a la Maestría en Biología y Biotecnología Molecular y ahora curso el doctorado en el mismo programa. Desde la licenciatura mi línea de investigación es sobre el estudio del glioblastoma, un tipo de tumor cerebral muy agresivo, y la búsqueda de nuevos tratamientos que sean efectivos para combatir este tipo de cáncer, mediante el análisis del metabolismo celular y la evaluación de compuestos sintéticos con potencial terapéutico.
Has publicado artículos científicos como estudiante de posgrado. ¿Qué significa esto para ti?
Es una gran responsabilidad y un gran orgullo. Publicar artículos es parte de la formación como investigadora. En mi caso, derivado de mi trabajo de maestría, publiqué un artículo como primera autora. Es comenzar formalmente un camino en la ciencia y saber que tu trabajo puede aportar conocimiento real.
¿Cuál ha sido el principal hallazgo de tu investigación?
En mi proyecto de maestría encontramos un par de compuestos sintéticos que fueron muy efectivos para matar células tumorales de glioblastoma. Ahora planeamos seguir investigándolos para entender mejor su mecanismo y su posible aplicación futura.
Además de investigar, también divulgas ciencia. ¿Por qué es importante para ti?
Para mí no tiene sentido hacer ciencia si no transmitimos el conocimiento que generamos. Un artículo científico lo pueden entender los expertos, pero si no podemos explicarlo a personas fuera del ámbito científico se pierde su valor social. La ciencia debe compartirse con el público en general.
¿Cómo te iniciaste en la divulgación?
En la pandemia tenía tiempo libre y siempre me llamó la atención comunicar ciencia, así que abrí un pequeño canal de divulgación, pero después me invitaron a formar parte de un grupo independiente llamado Somos Fibonacci, en el que desde 2020 divulgo conocimiento en redes sociales y en eventos presenciales como La Noche de las Estrellas. Trabajamos esencialmente con público infantil y juvenil.
Es gratificante laborar con niños, son muy curiosos y hacen preguntas que uno mismo no se había planteado. Sembrar esa curiosidad, sobre todo en las niñas, es algo que me motiva mucho, porque siento que si interactúan con mujeres científicas les permite imaginarse a sí mismas en ese lugar.
Has recibido reconocimientos importantes. ¿Cuáles destacarías? Recibí el Premio a la Mejor Tesis de Posgrado de Maestría, el Reconocimiento al Mejor Desempeño Académico y la Presea “Lázaro Cárdenas”. Estos logros me recuerdan que todos podemos conseguir cosas grandes.
Muchas veces creemos que quienes están en la ciencia son personas sin errores, pero no es así, ya que todos enfrentamos dificultades.
¿Cuáles han sido tus principales obstáculos como mujer en la ciencia?
Los experimentos fallidos. A veces nada salía bien y llegué a pensar que esto no era para mí, pero la clave fue no buscar la perfección, sino aprender del error. Comprendí que no debía rendirme y que equivocarse es parte del proceso científico. Ello me permitió titularme de la maestría con mención honorífica y promedio de 10. Siempre digo en broma que no me pasaba desde el kínder.
¿Qué significa para ti ser politécnica?
Es un orgullo. El IPN me ha dado herramientas y oportunidades para crecer. Es una institución que forma con valores y compromiso social. En el futuro quiero seguir en la investigación, continuar estudiando el glioblastoma y que nuestro trabajo se traduzca en beneficios reales para los pacientes. También deseo seguir divulgando ciencia, sobre todo con niñas y jóvenes.
¿Qué mensaje darías a las niñas y jóvenes interesadas en la ciencia?
La ciencia necesita diversidad y representación, que no se desanimen si encuentran obstáculos. Hay un anime que dice que “el trabajo duro vence al talento natural”, que eso las motive para no rendirse, que conviertan lo que otros ven como debilidad en fortaleza.
A muchas personas no les gusta nuestro brillo, porque creen que opaca el suyo, pero no se deben desmotivar; muchas veces les dirán que las ciencias son para hombres o que no tienen las capacidades necesarias, pero esos conceptos hacia nosotras se pueden convertir en virtudes para ayudar a no rendirnos cuando las cosas se pongan difíciles. ¡Si una brilla, puede ayudar a que otras brillen también!