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Pone lupa y alerta CIIDIR Durango en ahuehuetes

Reportera: Rocío Castañeda / Fotografías: Cortesía CIIDIR Durango - 06 / 01 / 2026
Pone lupa y alerta CIIDIR Durango en ahuehuetes

La doctora María Elena Pérez pide involucrar a autoridades en Durango y a los lugareños para evitar la pérdida de sabinos o ahuehuetes

Por siglos, los ahuehuetes -también conocidos como sabinos- han sido parte del paisaje de Durango en donde destacan por crear franjas verdes en medio del semidesierto, visibles a kilómetros.

Originarios del náhuatl āhuēhuētl, “viejo del agua”, los sabinos habitan las riberas de ríos y forman bosques de galería, ecosistemas únicos que regulan el clima y conservan la biodiversidad.

Sin embargo, su valor ecológico está en peligro como consecuencia de las actividades humanas, entre ellas la desviación de agua, deforestación y urbanización.

Especialistas del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR), Unidad Durango, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), señalaron la importancia de llevar a cabo estudios de diagnóstico que permitan establecer estrategias efectivas para la conservación y restauración de los también llamados “gigantes verdes”.

La doctora María Elena Pérez López explica que como línea de investigación se han concentrado en analizar el comportamiento de esta especie, con el fin de registrar qué tanto ha sido afectada en los últimos años, y considerar alternativas para su conservación.

En recorridos realizados sobre las riberas, el grupo de trabajo politécnico constató la alta degradación del río Tunal, el más cercano a la ciudad de Durango, que se ha visto afectado por el “enderezamiento” y “reforzamiento” de su cauce con roca, descargas de aguas residuales, asentamientos humanos, deforestación para pastizales y agricultura, entre otras actividades.

La doctora María Elena Pérez, junto con las investigadoras del CIIDIR, Diana Vázquez Altamirano y Ariana Elizabeth Arreola Ortiz, así como el experto Fermín Ramírez Crescencio, describieron en una investigación cinco sitios -aunque es probable que existan más- con muerte de sabinos y las posibles causas asociadas: cambio del cauce del río, actividades humanas, manantiales secos, caudal cero y destinar agua residual para riego.

También advirtieron que ríos como el Tunal, Durango y Poanas han perdido caudal por actividades humanas, lo que ha ocasionado la muerte de árboles centenarios, que abarcan extensiones de hasta cuatro hectáreas.

“Estudios recientes muestran que ríos como el Tunal, Durango y Poanas, en el estado de Durango, han perdido caudal por actividades humanas: desviación de agua, deforestación, urbanización y falta de reconocimiento de su valor ecológico.

En algunos sitios, han muerto árboles centenarios por la sequía de manantiales y la falta de conectividad hídrica, curiosamente son sabinos de 400 años, que en poco menos de una década nosotros los hemos secado”, señala el grupo de investigadores.

Por otra parte, explican, el río Tunal y el río La Sauceda, debido a su proximidad a la ciudad de Durango, “presentan los daños más significativos en sus riberas, donde el caudal cero es frecuente”.

En contraste, los ríos Durango y Poanas presentan la mayor cobertura vegetal, lo que coincide con su mayor distancia a la ciudad de Durango. “Sin embargo, también sufren los efectos de la escasez de agua, que es desviada a zonas de riego o retenida en presas, lo que provoca que algunas áreas queden sin agua durante varios meses en la época de estiaje (época seca) o que los manantiales se sequen”, refieren en la investigación.

Pone lupa y alerta CIIDIR Durango en ahuehuetes
Pone lupa y alerta CIIDIR Durango en ahuehuetes

“El deterioro y muerte de los bosques de ribera se debe a la falta de reconocimiento y valoración de los servicios ambientales que brindan, lo cual genera descuido en la conservación de los cauces de los ríos. Como consecuencia, se observa la presencia de sabinos muertos con edades que oscilan entre los 200 y los 600 años, lo que evidencia la gravedad del problema”, alertan.

El equipo de investigadores politécnicos resaltó la importancia de garantizar la implementación efectiva del caudal ecológico (volumen de agua que debe quedar en los ríos para mantener sus funciones), con el propósito de proteger este valioso patrimonio natural para las futuras generaciones.

Los especialistas del CIIDIR Durango concluyen que es imperativo que las autoridades competentes y el público en general aborden la problemática del bosque de sabinos, a través de estudios de diagnóstico que permitan desarrollar estrategias efectivas para su conservación y restauración, y apoyar la suma de esfuerzos a los existentes por parte de instancias como el Conahcyt, hoy Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), que aportaron recursos para este fin.

“Algo más y que es fundamental: involucrar a los lugareños en la protección de estos ecosistemas, educándolos sobre su importancia y promoviendo su participación en la vigilancia y cuidado de estos.

“Es crucial garantizar la implementación efectiva del caudal ecológico -volumen de agua que debe quedar en los ríos para mantener sus funciones- para lo cual se han realizado importantes esfuerzos en su determinación, que solo a través de una acción concertada y sostenida, se podrá proteger este valioso patrimonio natural para las futuras generaciones”, concluyen.

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