En la charla “Zoonosis y una sola salud” investigador de la ENCB destaca la importancia de la prevención
Las enfermedades zoonóticas (transmitidas de animales al ser humano) surgen de la interacción entre personas, animales y ambiente. Esta interconexión sustenta el enfoque de una sola salud, que busca prevenir emergencias mediante la vigilancia y detección oportuna de agentes infecciosos, señaló el científico de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB) del Instituto Politécnico Nacional (IPN) Jesús Miguel Torres Flores.
Al dictar la conferencia “Zoonosis y una sola salud”, organizada por la Coordinación General de Planeación e Información Institucional (CGPII) del IPN, el doctor Torres Flores destacó que la prevención debe comenzar antes de que una enfermedad se extienda; por ello, detectar e identificar los virus, conocer dónde circulan y estudiar los vectores que pueden transmitirlos permite anticipar escenarios de riesgo.
La vigilancia preventiva adquiere así un papel estratégico, ya que, mediante técnicas modernas de detección y secuenciación es posible conocer qué virus están presentes en determinadas muestras antes de que necesariamente se conviertan en un problema de salud pública, advirtió el responsable de seguridad del Laboratorio Nacional de Vacunología y Virus Tropicales (LNVyVT) de la ENCB.
Destacó que la transformación de los ecosistemas, la deforestación y las actividades humanas pueden favorecer la transmisión de agentes infecciosos. Por ello, estudiar y vigilar las zonas con cambios ambientales permite detectar riesgos oportunamente.
El doctor Torres Flores destacó que esta perspectiva demanda trabajo conjunto, pues ninguna disciplina puede responder sola ante una amenaza sanitaria. Virólogos, médicos, veterinarios, especialistas en vectores y expertos ambientales deben compartir conocimientos y coordinar acciones para determinar qué ocurre, dónde y cómo actuar. “Los equipos multidisciplinarios son indispensables para reducir el impacto de las enfermedades zoonóticas”, puntualizó.
Ante los asistentes recalcó que, frente a la posibilidad de futuras emergencias sanitarias, se debe plantear que la respuesta no debe comenzar cuando ya existe un brote, sino mucho antes: con prevención, detección temprana, investigación y preparación, porque una sola salud implica cuidar a las personas, pero también a los animales y al ambiente, ya que el equilibrio de uno repercute en los demás.
El expositor mostró el panorama de algunas enfermedades zoonóticas y, a partir de ejemplos como influenza, SARS-CoV-1, SARS-CoV-2 y Zika, destacó que estos eventos no son nuevos ni excepcionales, sino que ocurren de manera constante y pueden convertirse en brotes o pandemias cuando un agente infeccioso logra adaptarse y transmitirse entre personas.
El actual vicepresidente de la Sociedad Mexicana de Virología (SMV) señaló que el análisis de estos virus permitió identificar distintos caminos de transmisión y sus vínculos con el entorno. Al respecto, señaló que la alteración de los ecosistemas, la deforestación, el contacto con animales silvestres y determinadas actividades humanas incrementan las oportunidades para que un virus abandone su nicho natural y llegue a las poblaciones humanas.
En el caso de influenza, se resaltó la capacidad de los virus para evolucionar y adaptarse. Dijo que SARS-CoV-1 y SARS-CoV-2 mostraron, por su parte, la importancia de conocer las vías de transmisión de los virus respiratorios y la experiencia con ambos coronavirus evidenció que ignorar las señales tempranas y no mantener la investigación puede dificultar la respuesta ante una nueva emergencia sanitaria.
El experto en virología sostuvo que el Zika permitió dimensionar otra forma de propagación, relacionada con los mosquitos y los ecosistemas donde circulan estos virus. Su expansión por América y las consecuencias en mujeres embarazadas y sus bebés demostraron que una enfermedad aparentemente leve puede generar graves efectos en determinadas poblaciones, particularmente cuando no existe vigilancia suficiente.
Ante este panorama, hizo hincapié en que la prevención debe ser preponderante: Vigilar los virus en animales, proteger los ecosistemas, reducir riesgos, fortalecer la investigación y mantener medidas de protección son acciones clave para anticiparse a los brotes y evitar que un evento zoonótico se convierta en epidemia o pandemia.
El doctor Torres Flores explicó que en el LNVyVT realizan vigilancia preventiva para identificar y caracterizar virus antes de que provoquen brotes, mediante el análisis y secuenciación de muestras de animales y vectores como garrapatas y mosquitos. También estudian primates no humanos, silvestres y en cautiverio, para identificar, aislar y secuenciar nuevos adenovirus y desarrollar vectores vacunales. Al término de la conferencia, la coordinadora de Calidad Institucional de la CGPII, Yesica Aznar Molina, entregó un reconocimiento al expositor.