En Conferencia Magistral, Mateo Valero, director de la institución de Barcelona, reveló los retos que plantea la IA como el relativo al uso de agua
“Mientras haya soñadores, todo será posible” fue la frase con la que Mateo Valero Cortés, el director del Barcelona Supercomputing Center (BSC), inició su Conferencia Magistral “Los supercomputadores, la Inteligencia Artificial, los chips y la autonomía europea”, en la que resaltó la participación de jóvenes en la construcción del Centro, en 1985, orientado a resolver problemas de la sociedad.
Como parte de la 4ª Escuela Nacional de Verano en Microtecnología, Arquitectura de Computadoras y Sistemas 2026, organizada por el Centro de Investigación en Computación (CIC), el doctor Mateo Valero explicó que los grandes sistemas de cómputo son herramientas indispensables para las investigaciones que abarcan desde el cambio climático y la predicción meteorológica hasta la medicina, la ingeniería, la energía y la simulación de fenómenos físicos complejos.
Al referirse a México, el especialista en arquitectura de computadores sostuvo que el país necesita avanzar de manera gradual en el desarrollo de capacidades de supercomputación, por lo que consideró que una infraestructura de gran escala será útil si existe simultáneamente una comunidad científica preparada, programas de formación y mecanismos adecuados de gobernanza y evaluación.
En la Sala Adolfo Guzmán Arenas del CIC, el doctor Mateo Valero destacó la importancia de establecer redes nacionales e internacionales de supercomputación que permitan compartir infraestructura, conocimiento y capacidades entre instituciones.
La autonomía tecnológica, expuso, es la capacidad de un país para garantizar el acceso a las tecnologías que necesita y desarrollar capacidades propias en áreas estratégicas y consideró que México cuenta con condiciones favorables para avanzar en esta dirección, debido a su comunidad científica, su tamaño, su capacidad industrial y sus vínculos internacionales.
Retos que plantea la IA
Por otra parte, al referirse a la Inteligencia Artificial dijo que está transformando la arquitectura de los computadores y la manera de hacer ciencia. El crecimiento de los modelos de IA demanda nuevas infraestructuras, procesadores especializados y algoritmos capaces de trabajar con grandes volúmenes de datos de manera eficiente.
“Entre los principales retos técnicos que se nos presentan está la necesidad de reducir el movimiento de datos, porque trasladar información entre procesadores y memorias puede consumir más energía que realizar las operaciones matemáticas propiamente dichas”, manifestó.
El investigador español subrayó el potencial de la IA para aplicaciones científicas, entre ellas la predicción del clima, el diseño de medicamentos, la medicina personalizada, la simulación de reactores de fusión y el análisis de grandes cantidades de datos científicos.
El especialista indicó que los nuevos datacenter actualmente están resolviendo diversos problemas como el ahorro de electricidad con el uso de energía verde o el uso de agua para refrigerar los sistemas porque cuentan con circuitos cerrados, que no tenía la tecnología antigua.
“Cuando se plantean este tipo de problemáticas, los ingenieros deben pensar si sus actividades propias están produciendo problemas para resolverlos primero”, dijo.
Valero Cortés explicó que el enorme incremento en la capacidad de cómputo ha sido posible gracias al desarrollo de los transistores y a la reducción progresiva de su tamaño, no obstante, el diseño y fabricación de chips se han convertido también en un asunto geopolítico de primera importancia.
“La concentración de las tecnologías más avanzadas de fabricación en un número reducido de empresas y regiones ha generado dependencias que afectan a países, industrias y sistemas científicos, por ello, es necesario hablar de autonomía tecnológica, más que de soberanía absoluta”, argumentó.
El director del BSC hizo un llamado a fortalecer la colaboración entre universidades, centros de investigación, gobierno y empresas, así como a impulsar una política científica y tecnológica de largo plazo que permita a México participar activamente en la nueva era de la supercomputación la inteligencia artificial y el desarrollo de microchips.