El equipo del Politécnico impulsa la gestión hídrica en favor de uno de los bosques más importantes de Durango
La gestión eficiente del agua y la conservación de los recursos forestales centenarios son los ejes de un proyecto multidisciplinario que desarrolla el Instituto Politécnico Nacional (IPN), a través del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional (CIIDIR) Unidad Durango, en la Barranca de San Quintín, un ecosistema único ubicado en el municipio de Nombre de Dios.
Esta iniciativa, encabezada por la doctora María Elena Pérez López, catedrática e investigadora del CIIDIR Durango, busca preservar uno de los bosques de galería más importantes del estado, conformado por sabinos que han sobrevivido durante siglos gracias a los manantiales que recorren este cañón natural de aproximadamente tres kilómetros de longitud.
La doctora Pérez López señaló que la principal aportación del IPN consiste en generar información técnica y científica para lograr una gestión adecuada del agua, recurso indispensable para mantener vivos los manantiales y la vegetación que da vida a este oasis natural en medio de una región semidesértica.
Explicó que para ello realizan mediciones especializadas, cuyo propósito es determinar cuánta agua puede aprovecharse para las actividades productivas, pero sin comprometer la supervivencia de los árboles y del ecosistema.
De esa forma, desde hace alrededor de tres años, el equipo del Politécnico ha promovido la implementación del llamado caudal ecológico, un modelo que establece la cantidad mínima de agua que debe permanecer en la barranca para garantizar la conservación de los bosques de galería.
“Esta estrategia busca corregir prácticas históricas de extracción que ya no responden a las condiciones actuales de sequía, crecimiento poblacional y cambio climático”, alertó la experta en biología y cuidado ambiental.
Los estudios realizados por el CIIDIR Unidad Durango también permitieron identificar que la principal amenaza para los sabinos centenarios no es la calidad del agua, sino la disminución de los caudales naturales.
Esta información, subrayó la experta, ha sido fundamental para diseñar propuestas de manejo hídrico que favorezcan tanto a los habitantes como a los recursos forestales que dependen del agua para subsistir.
La investigadora politécnica mencionó que otro aspecto relevante del proyecto es la promoción de tecnologías para la captación y aprovechamiento del agua de lluvia, ya que en la región las precipitaciones se concentran principalmente entre julio y octubre. Por ello se busca impulsar estrategias para almacenar y utilizar este recurso durante los ocho meses de sequía que predominan en la zona, fortaleciendo así la seguridad hídrica de las comunidades.
La investigación también se orienta a mejorar la calidad de vida de los habitantes mediante el uso responsable de los recursos naturales, con acciones como el manejo de residuos, tratamiento de aguas residuales, elaboración de composta e implementación de sistemas sustentables que fortalezcan la autosuficiencia de los ejidos y reduzcan su dependencia de apoyos externos.
Como parte del acompañamiento social, la doctora Pérez López trabaja con los pobladores en la conformación de cooperativas y en la elaboración de reglamentos para el manejo ordenado de los visitantes.
Estas acciones permitirán impulsar un modelo de turismo sustentable que genere beneficios económicos para las familias locales, sin poner en riesgo la riqueza ambiental de la barranca, sobre todo porque recientemente la cabecera municipal fue catalogada como Pueblo Mágico y se está promoviendo la visita a la Barranca de San Quintín, pero hace falta una regulación para promover este sitio natural de manera sustentable.
Destacó que la Barranca de San Quintín alberga especies vegetales y fauna de gran valor ecológico, además de constituir una fuente de abastecimiento de agua para comunidades cercanas.
Su conservación representa una oportunidad para demostrar que es posible armonizar la protección de los ecosistemas con el desarrollo económico y social de las poblaciones rurales.
Con este proyecto, el Instituto Politécnico Nacional reafirma su compromiso con el desarrollo integral de las regiones del país, al poner la ciencia y la innovación al servicio de las comunidades y, en este caso, contribuir a preservar los bosques de galería centenarios y conseguir que las generaciones presentes y futuras puedan disfrutar este patrimonio natural.