Exposiciones | Febrero - Marzo 2026


Agua Soy, de Tierra Somos


La vida se puede entender como la obra más bella y compleja del universo, es energía en movimiento contenida en átomos, perfectamente organizados, con la capacidad de formar moléculas y compuestos que estructuran la célula, unidad básica de la vida. En la célula la energía se procesa y fluye entre los seres vivos. La vida es hablar de un puñado de elementos químicos como el carbono, elemento básico en las moléculas orgánicas como el ácido desoxirribonucleico, en el cual se almacena la información genética y es fundamental para comprender la diversidad biológica. La vida también es inorgánica, todo proceso bioquímico no puede efectuarse sin el agua, cuya presencia en el planeta Tierra es un misterio. La división celular, la formación de un nuevo ser, crecer, reproducirse, diversificarse y evolucionar no es posible sin agua. Esta molécula con solo dos átomos de Hidrógeno y uno de Oxígeno es fundamental en la fotosíntesis y para la formación de la capa de ozono. El agua se evapora, se condensa y se precipita para formar ríos, lagos y océanos donde la vida se desarrolló inicialmente en el planeta.

Por medio de su precipitación, la radiación solar y el viento, la roca se fragmenta. Durante miles de millones de años la roca ha constituido un sustrato llamado “suelo”, en este, las plantas se anclan, otros seres vivos se resguardan y se reproducen. La Tierra es cosmos, un conjunto de elementos químicos perfectamente organizados que constituyen toda forma biológica y donde la especie humana aprendió a satisfacer sus necesidades alimenticias y construir sus hogares. La invención de la agricultura favoreció el desarrollo de grandes civilizaciones y con ello la domesticación mediante la selección artificial de plantas y animales. La tierra es la estructura de la vida, al contener los elementos químicos que la hacen posible y el agua, su catalizador para que se desarrolle y diversifique.

Sin embargo, estos recursos naturales en la actualidad corren un grave riesgo ante el desarrollo urbano no planeado, ampliación de la frontera agrícola y ganadera, contaminación, deforestación, desertificación, erosión y extracción desmedida del agua. Sumadas a otras actividades humanas se acelera el calentamiento global, con ello la formación de huracanes descomunales y sequías prolongadas que agudizan aún más la pérdida de la biodiversidad. Lo anterior pone en grave riesgo el equilibrio ecológico del planeta y favorece el incremento de enfermedades en animales, de cultivos vegetales y por supuesto del humano. Enfermedades endémicas ahora se presentan con mayor amplitud geográfica y se convierten en pandemias. Todo en conjunto pone en riesgo la vida en la Tierra tal como la conocemos hasta hoy.

Jorge Alberto Gutiérrez Gallegos.
Profesor-Investigador, Universidad Autónoma Chapingo.


Hasta el martes 24 de marzo de 2026 en el Vestíbulo B del Centro Cultural Jaime Torres Bodet.