Exposición | Agosto 2025


El pulso de la tinta, 120 años de Carlos Alvarado Lang


El Instituto Politécnico Nacional se honra en presentar la obra del prolífico grabador mexicano Carlos Alvarado Lang, en conmemoración por los 120 años de su nacimiento. Esta exposición celebra su legado y lo pone al alcance de la comunidad estudiantil, profesional y del público en general.

La muestra traza un recorrido articulado en tres ejes temáticos: un homenaje al artista, al hombre y al maestro. Reúne una selección representativa de su producción, da cuenta de su maestría técnica, explora su trayectoria como académico y abre una ventana a su dimensión familiar.

El grabado ha ocupado un lugar esencial en la historia del arte mexicano. Desde las primeras litografías del siglo XIX hasta su consolidación en el siglo XX, como un medio de expresión política, crítica social y construcción de identidad visual nacional.

En este contexto Carlos Alvarado Lang destaca como un referente imprescindible, por su precisión estética y su vocación por formar nuevas generaciones desde su labor docente en la Academia de San Carlos y en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, donde impulsó la investigación y fortaleció de manera decisiva la práctica y enseñanza de esta disciplina.

A través de esta exposición el IPN reafirma su compromiso con la difusión del patrimonio artístico nacional, acercando a las audiencias al trabajo de una figura fundamental en la consolidación del grabado mexicano.

Agradecemos profundamente la colaboración con Legado Lang, encabezado por Susana Alvarado, cuya generosa disposición y apoyo hicieron posible este acercamiento a la obra y memoria del maestro.

Extendemos también nuestro reconocimiento al equipo de exposiciones de la Dirección de Difusión Cultural por su compromiso y dedicación en la realización de esta muestra.


El arte del grabado de Carlos Alvarado Lang


Carlos Alvarado Lang nació en 1905 en La Piedad, Michoacán. A los catorce años ingresó a la Academia de San Carlos con la intención de convertirse en pintor, sin embargo, su interés cambió cuando conoció los tratados de Durero, los cuales lo inspiraron a incursionar en el grabado.

Su constante inquietud por dominar las diversas técnicas lo llevó a realizar ajustes en las máquinas de impresión y a desarrollar un tipo de papel especializado, optimizando así el rendimiento del trabajo sin comprometer la calidad de las impresiones.

En 1929, obtuvo el título de profesor de grabado e inició su labor docente, que desarrolló tanto en la Academia de San Carlos, donde fue director en tres ocasiones y actualizó el plan de estudios, como en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado La Esmeralda, institución que también dirigió, consolidando así su compromiso con la enseñanza artística en México.

Una de sus aportaciones más destacadas fue retomar la técnica de grabado a la manera negra, conocida como mezzotinta, adaptándola a los materiales y condiciones técnicas disponibles en el país.

Paralela su labor pedagógica, su producción gráfica fue expuesta en diversos espacios del Instituto Nacional de Bellas Artes, y en el ámbito internacional participó en muestras en países como Inglaterra, Suiza, Yugoslavia y Japón, entre otros.

Revisitar la obra de Carlos Alvarado Lang, el maestro del buril, es una invitación a cruzar el puente, a adentrarse en la magnificencia del detalle y dejarse llevar por la corriente delicada y minuciosa de su obra.

El juego entre blancos y negros, la sutileza de los matices, el movimiento y la profundidad revelan un universo gráfico que se despliega con precisión y sensibilidad.


Siete Joyas de Carlos Alvarado Lang


Las Siete Joyas de Carlos Alvarado Lang constituyen una selección representativa de las cumbres de su obra gráfica y técnica. Realizadas con buril, mezzotinta, barniz suave y aguafuerte, estas piezas revelan un virtuosismo inigualable en el manejo del claroscuro, la textura y la profundidad. Cada imagen manifiesta su dominio del trazo y de la luz, y transforma lo cotidiano en atmósfera y paisaje.

Esta edición conmemorativa publicada a los treinta años del fallecimiento del maestro terminó de imprimirse en abril de 1991. La serie consta de cuarenta carpetas y fue impresa a mano por uno de sus alumnos, el destacado grabador Francisco Moreno Capdevila, lo que demuestra que su legado trasciende la obra y se extiende a través de los artistas que formó.

El texto de presentación fue escrito por el historiador y crítico de arte Antonio Rodríguez. Fragmentos de este ensayo se integran en el recorrido ofreciendo una lectura directa y reflexiva sobre cada una de las piezas que conforman esta carpeta. En sus palabras:

"Carlos Alvarado Lang es, seguramente, el grabador más completo y fino que ha dado México en este siglo. El conoció, en la teoría y en la práctica, los diversos procedimientos que los grabadores de su tiempo (y los del pasado) de México (y del extranjero) cultivaron a fin de poner en práctica sus anhelos creativos".

"No satisfecho con ello, modificó varias técnicas, reinventándolas o ajustándolas a sus experimentos, siempre con el propósito de decir con más rigor, sensibilidad y poesía lo que quería decir. Por eso, en vez de ubicar su grandeza en el estricto terreno de la técnica, que él magistralmente dominó, debemos situarlo en el mundo maravilloso donde florece lo bello, se distingue lo fino y adquiere excelencia lo sutil".


Un homenaje desde la memoria y la tinta


Carlos Alvarado Lang contrajo matrimonio con Teresa Perea Río de la Loza en 1948, con quien formó una familia numerosa. Más allá de su rigor como artista y maestro, en el ámbito familiar se distinguió por su carácter reservado, afectuoso y comprometido. Su hija menor, Susana Alvarado, ha sido pieza clave en la preservación y difusión de su legado, y comparte en esta exposición un texto que aporta una mirada profunda y personal a esta celebración.

"Conocí a mi padre a través de sus manos, aunque nunca pude tomar una entre las mías. Conocí su voz en el rumor de las gubias, su mirada en las sombras y luces de sus grabados. Murió cuando yo apenas tenía un año, y sin embargo ha estado conmigo toda la vida. Lo he seguido en cada trazo, en cada línea precisa, en cada silencio que sólo el arte puede decir".

"A través de las fotos lo imaginé. A través de su obra lo entendí. Fue en el rigor de su técnica y la fuerza de su expresión donde lo vi más claro: un hombre comprometido con la belleza, la verdad y el alma de lo cotidiano, como siempre lo ha hecho, con la voz serena y poderosa de quienes trascienden el olvido".

"Carlos Alvarado Lang sigue grabando en la historia y en mi corazón. Que su obra siga siendo testimonio camino y refugio para quienes la contemplen. Y para mí, siga siendo abrazo".

Actualmente, Susana Alvarado dirige y produce el documental Cruzando el Puente. Un reencuentro mágico con la obra de Carlos Alvarado Lang, pieza audiovisual que profundiza en la vida y trayectoria del artista. Este proyecto busca compartir su aporte artístico con nuevas generaciones y, al mismo tiempo, convertirse en una catarsis personal, un reencuentro simbólico con su padre.


La materia del trazo: técnicas en la obra de Carlos Alvarado Lang


El grabado es una de las técnicas de impresión más antiguas del mundo y uno de los procedimientos artísticos más íntimamente ligados al dibujo. Consiste en hacer incisiones o trazos sobre una superficie adecuada como una plancha o matriz usando un instrumento afilado. Luego, la imagen se transfiere al papel aplicando presión entre la plancha y la hoja. Para ello, por lo general se utiliza un tórculo, que es una prensa especializada que asegura una impresión precisa y uniforme.

Este procedimiento permite crear múltiples copias de una misma obra, que generalmente se presentan como una edición limitada y numerada.

A lo largo de los siglos, los artistas han explorado múltiples formas del grabado, cada una con características visuales y expresivas particulares. En términos generales, se agrupan en cuatro categorías: impresión en relieve, en hueco, planográfica y serigráfica. Cada una implica el uso de herramientas distintas y procesos específicos para manipular la imagen.

Carlos Alvarado Lang dominó con maestría varias de estas técnicas. Entre las más destacadas se encuentran:

Buril: Técnica de grabado en metal en la que se talla directamente la plancha con una herramienta llamada buril, logrando líneas finas y limpias que permiten un alto nivel de detalle y contraste. Alvarado Lang la consideraba el máximo grado de refinamiento, en sus palabras El buril es para el grabado lo que el fresco a la pintura.

Madera de pie: Se emplean bloques cortados perpendicularmente a la fibra de la madera, lo que permite un tallado más fino.

Mezzotinta (o manera negra): El nombre deriva del italiano y significa "medio tono". Se texturiza la plancha para lograr una superficie rugosa y luego se suavizan ciertas zonas con rascador y bruñidor para formar luces y sombras profundas.

Punta seca: Grabado sobre metal sin ácido, con incisiones poco profundas que producen un trazo suave.

Linóleo: Se transfiere el motivo o dibujo a una placa de linóleo y posteriormente con una gubia se rebajan las zonas que se van a grabar.

Aguafuerte: Se dibuja sobre una plancha cubierta con barniz y luego se corroe con ácido, permitiendo trazos expresivos.

Barniz suave: Variante del aguafuerte que da una apariencia de dibujo a lápiz o crayón. Se pueden usar papeles texturizados o tejidos para crear efectos en la imagen.