Matemáticas e Informática renacen en el Museo Tezozómoc del IPN

Itzel Del Valle
4 de febrero de 2026

El Museo Tezozómoc, un recinto emblemático del Instituto Politécnico Nacional (IPN) dedicado a acercar la ciencia a todas las edades, abre sus puertas para transformar la manera en que infancias, jóvenes y personas adultas se relacionan con dos disciplinas fundamentales en la vida como son las matemáticas y la informática.

Después de más de dos años de planeación, diagnóstico, restauración y museografía, la nueva Sala de Matemáticas e Informática quedó formalmente inaugurada en un evento encabezado por la secretaria de Investigación y Posgrado (SIP), Martha Leticia Vázquez González, el encargado de la Dirección de Difusión de Ciencia y Tecnología (DDiCyT), Edmundo Omar Matamoros Hernández, el director de Posgrado, Samuel Pérez Rodríguez, el director de la Escuela Superior de Cómputo (Escom), Iván Giovanny Mosso García y el investigador Genaro Juárez Martínez de la Escom.

La emoción era palpable. Desde el vestíbulo superior del museo, la comunidad politécnica y las familias que acudieron pudieron recorrer la sala por primera vez y descubrieron una experiencia que es, al mismo tiempo, un homenaje al conocimiento y un viaje sensorial cargado de nostalgia, descubrimiento y juego.

LA MIRADA CIENTÍFICA Y HUMANA

En medio de ese ambiente vibrante, la voz institucional también encontró un espacio para reflexionar sobre el significado de este momento. Para la doctora Vázquez González, esta sala representa una satisfacción enorme. Sobre todo, porque se trata de un proyecto que acompaña la misión fundamental del instituto, que es acercar la ciencia a la sociedad.

Celebró especialmente que la sala haya sido pensada de forma lúdica e interactiva, para que desde los más pequeños hasta los adultos puedan entender conceptos, recordar otros y sorprenderse con la evolución tecnológica. “Las matemáticas generan a veces un poco de reticencia, pero son fundamentales. Están en todo”, afirmó.

Durante el recorrido, la línea del tiempo de dispositivos informáticos y reconocer equipos que alguna vez utilizó. “Es fascinante ver cómo pasaron de herramientas de uso cotidiano a piezas de museo”, reflexionó la secretaria.

Su deseo para los visitantes es que puedan reflexionar sobre dos poderosos pilares, el conocimiento matemático, que nos ayuda a desarrollar lógica y pensamiento crítico; y la evolución tecnológica que transforma nuestra manera de vivir, comunicarnos y relacionarnos con el mundo. de principal. Es una noche plena para mirar a las estrellas con la presencia de un astronauta”.

MATEMÁTICAS, TECNOLOGÍA Y EL PAPEL DEL MUSEO EN LA DIVULGACIÓN

Esa misma visión de integración y de sentido histórico apareció en las palabras del doctor Matamoros Hernández, quien subrayó que esta era la sala que faltaba para completar la renovación completa del museo. Para él, era imposible concebir un museo de ciencias sin matemáticas y sin informática, áreas que son la columna vertebral del conocimiento y del desarrollo tecnológico contemporáneo. Explicó que la sala se divide en dos zonas:

Matemáticas

Con interactivos pensados para que los visitantes experimenten conceptos esenciales: desde la aritmética hasta la geometría analítica y la probabilidad. La intención es aprender jugando, reforzar lo aprendido en la escuela de una manera distinta.

Informática

Con núcleos que muestran computadoras, calculadoras, consolas de videojuegos, teléfonos celulares, tarjetas madre, disquetes y piezas que explican con claridad quién las creó, cómo funcionaban y cómo dieron origen a los dispositivos que hoy utilizamos a diario.

“Queremos que la gente vea cómo el humano interactúa con la tecnología, cómo ha evolucionado y cómo seguirá transformando nuestras vidas”, señaló Omar Matamoros.

LA VISIÓN MUSEOLÓGICA ES RESCATAR, REINTERPRETAR Y VOLVER A ENAMORARSE DE LAS MATEMÁTICAS

Esa perspectiva sobre el vínculo entre personas y tecnología también se reflejó en el proceso creativo detrás de la renovación. La responsable del diseño museográfico es la maestra en Museología en Museos Misteriosos, Yaloani Méndez, quien explicó que la remodelación no comenzó desde cero, sino desde una premisa fundamental: “no se trata de llegar y tirar todo a la basura”. Para ella, el primer paso fue realizar un diagnóstico profundo del estado del museo para comprender la lógica y el significado de cada pieza original.

Ese respeto por el pasado permitió rescatar elementos valiosísimos, como el cono Apolonio, la campana de Gauss y otros dispositivos que, más que objetos estáticos, fungen como estaciones conceptuales que acompañan al visitante en un recorrido que se asemeja a un videojuego educativo: primero aritmética, luego geometría, después álgebra y finalmente geometría analítica y probabilidad.

“Quisimos que el recorrido tuviera niveles, ¿qué necesito entender antes de llegar al cono Apolonio?, ¿por qué la hipérbola se vuelve tan importante? Todo ese hilo conductor se tejió pensando en que el visitante sienta que avanza”, detalló Méndez, quien confiesa que ver la sala materializada, después de tantos meses de trabajo minucioso es “espectacular”.

Su deseo para quien visite la sala es claro, “que salgan los curiosos intrigados con ganas de leer otro libro o visitar otro museo”, y es precisamente esa chispa la que sostiene todo el proyecto.

EXPERIENCIA EDUCATIVA CON ACTIVIDADES INTERACTIVAS Y PENSAMIENTO PRÁCTICO

Y ese impulso por provocar nuevas preguntas y descubrimientos se refleja de manera especial en la zona dedicada a las matemáticas. Yolanda Ayala es ingeniera de profesión y colaboradora, describió con detalle las actividades y experiencias diseñadas para esta área.

Explicó que los visitantes podrán utilizar herramientas como el ábaco, juegos para identificar el valor absoluto y relativo, material para la exploración geométrica y ejercicios que demuestran que las matemáticas también pueden ser sensoriales, divertidas y sorprendentemente visuales.

El objetivo, señala Ayala, es que, a través de actividades prácticas, los asistentes descubran que las matemáticas están presentes en cada aspecto de la vida, desde la forma de un edificio hasta los algoritmos que hacen funcionar un celular.

Su deseo para quienes recorran esta sala es sencillo pero profundo: que salgan motivados, inspirados y con la certeza de que las matemáticas no son un obstáculo, sino una herramienta poderosa.

EL GUARDIÁN DE LA MEMORIA TECNOLÓGICA, UN VIAJE AL PASADO DE LA INFORMÁTICA

Después de ese recorrido que invita al aprendizaje práctico, la experiencia se amplía al entrar en el universo de la informática, un espacio que no podía tener una guía más apasionada que el doctor Genaro Juárez Martínez de la Escom. Su vínculo con el museo comenzó en 2013, cuando inició una misión que para muchos sonaría imposible: buscar y rescatar computadoras antiguas del IPN.

Ese viaje lo llevó a escuelas, laboratorios, bodegas y hasta a la Universidad de Puebla, donde estaba la legendaria PDP-10, una de las primeras máquinas utilizadas para enseñanza y desarrollo en México. Ese hallazgo casi arqueológico lo llevó a buscar a la PDP-12 por todo el Politécnico, fue cuando un colega le dijo que podría estar en el Museo Tezozómoc, y en efecto ahí estaba. Este descubrimiento desarrolló una conexión, profundamente emotiva, para realizar un museo de computación en el IPN.

Para la creación de la sala, trabajó codo a codo con Yaloani para definir qué máquinas eran representativas, históricas y didácticas. “Fue un proceso exhaustivo”, recordó. Con el tiempo seleccionaron dispositivos de almacenamiento, comunicación, procesamiento y equipos completos que hoy conforman una línea evolutiva que va desde computadoras mecánicas y tarjetas perforadas hasta los celulares modernos.

El resultado es una experiencia que despierta nostalgia para quienes crecieron con esas tecnologías y sorpresa absoluta para las nuevas generaciones. “El principal objetivo es despertar interés, motivar a los jóvenes para que entiendan cómo fue el desarrollo tecnológico”, aseguró el investigador, quien sostiene que México merece y necesita un museo nacional dedicado exclusivamente a la historia de la computación. “Esta sala es un primer paso”.

UNA SALA PARA TODAS LAS EDADES: DEL PASADO AL FUTURO

Tras escuchar el eco de los visitantes, la esencia de la sala se revela con claridad, un espacio que combina pasado, presente y futuro: el pasado, con computadoras, calculadoras, tarjetas perforadas, disquetes y equipos que formaron a generaciones enteras.

El presente con interactivos donde las matemáticas cobran vida entre luces, movimiento y juego. El futuro, representado por las preguntas que los niños hacen mientras recorren la sala: ¿Cómo funcionaba eso?, ¿por qué antes era tan grande? o ¿qué sigue después del celular?

El Museo Tezozómoc logró algo que no todos los recintos pueden presumir, que es crear un punto de encuentro donde la nostalgia de los adultos se mezcla con la curiosidad de los más pequeños.

INVITACIÓN ABIERTA

Con la emoción de ver este proyecto cristalizado, el IPN invita a toda la comunidad y al público en general a visitar el museo, recorrer esta sala y descubrir que la ciencia lejos de ser abstracta o difícil puede ser profundamente humana, divertida y sorprendente.

El Museo Tezozómoc abre de martes a domingo, de 10 a 17 h. La taquilla cierra a las 16 h y el último recorrido es de 16 a 17 h. Los lunes permanece cerrado.